A los dieciocho, estudiar moda era una inversión demasiado grande.

A los veintiocho tomé la decisión y dejé de posponerlo.

No fue un arrebato ni una historia de vocación repentina.

La moda llevaba conmigo desde mucho antes, pero durante años la traté como una posibilidad demasiado incierta y, quizá, demasiado bonita para creer del todo que podía hacerla realidad.

Mientras tanto, estudié psicología y trabajé durante ocho años en IKEA.

Hasta que me di cuenta de que ese trabajo estable no era lo que quería para mí (aunque adoraba IKEA y siempre adoraré IKEA, solo tienes que darte una vuelta por mi casa) y me fui a viajar durante un año. Necesitaba salir de lo conocido y decidir, esta vez con un poco menos de cabeza y un poco más de corazón, cómo quería seguir.

Y fue increíble. Además de vivir una temporada maravillosa, volví con una decisión tomada: ir a por ello y estudiar diseño de moda.


El miedo no había desaparecido, claro. El paso seguía pareciéndome incierto, pero entendí a tiempo que esperar a no tener miedo era una manera bastante eficaz de seguir aplazándolo.

Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo. Y si tienes miedo, pues se hace con miedo.

Trabajo en moda, publi y ficción desde 2020.

Ya estudiando diseño de moda, empecé a currar de estilista y, desde entonces, he trabajado principalmente en estilismo y vestuario. Y he aprendido que buena parte de lo que hace que en un rodaje todo funcione se decide mucho antes de llegar a set.

Hay una propuesta creativa que construir, un presupuesto que respetar, compras que hacer, fittings que resolver, alternativas que preparar por si algo cambia y devoluciones que controlar. Cuanto mejor llegue resuelta esa parte, más espacio queda para disfrutar y fluir en set.

El set también me ha enseñado a trabajar con otros profesionales, defender una decisión cuando hace falta, escuchar cuando otra persona ha visto algo que yo no había visto y saber reaccionar con rapidez ante cualquier imprevisto.

Preparación primero. Y en set, opciones. Siempre opciones.

Psicología, Diseño de Moda y currar en set resulta que tenían bastante que ver.

El Diseño de Moda me aportó el conocimiento de la prenda desde dentro, cómo se piensa, cómo se construye y qué decisiones hacen que una idea termine convirtiéndose en algo que alguien puede vestir.

La psicología me enseñó a observar otra parte, qué códigos percibimos cuando vemos una prenda sobre alguien, qué proyecta hacia fuera y qué puede hacer sentir a quien la lleva cuando se encuentra con su cuerpo, su actitud y su personalidad.

Y el set me ha enseñado a hacer que las ideas funcionen fuera del papel, con un equipo, unos tiempos, un presupuesto y un proyecto que tiene que salir adelante.

Ahora puedo entrar en el proyecto mucho antes.

Todo este recorrido me permite trabajar en diferentes momentos de un proyecto.

Puedo incorporarme cuando todavía se está construyendo el universo estético de una marca y participar en el diseño de una colección. También puedo entrar cuando las prendas ya existen y llega el momento de decidir cómo mostrarlas, desde la dirección de imagen, el estilismo o la propuesta visual de campaña, según lo que necesite el proyecto.

No todos los proyectos me necesitan en el mismo punto.

Mi trabajo empieza donde puedo aportar de verdad.

Ahora toca dar otro paso y trabajar cada vez más con marcas de moda, sin dejar atrás publi y ficción, donde he construido buena parte del oficio que hoy llevo conmigo.

Años de diseño, estilismo y set me han enseñado a mirar un proyecto desde más de un lugar, entender qué necesita y llevar mi parte bien resuelta hasta donde tenga que llegar. Si eso es lo que buscas, hablamos.

Cuéntame tu proyecto

A los dieciocho, estudiar moda era una inversión demasiado grande.

A los veintiocho tomé la decisión y dejé de posponerlo.

No fue un arrebato ni una historia de vocación repentina.

La moda llevaba conmigo desde mucho antes, pero durante años la traté como una posibilidad demasiado incierta y, quizá, demasiado bonita para creer del todo que podía hacerla realidad.

Mientras tanto, estudié psicología y trabajé durante ocho años en IKEA.

Hasta que me di cuenta de que ese trabajo estable no era lo que quería para mí (aunque adoraba IKEA y siempre adoraré IKEA, solo tienes que darte una vuelta por mi casa) y me fui a viajar durante un año. Necesitaba salir de lo conocido y decidir, esta vez con un poco menos de cabeza y un poco más de corazón, cómo quería seguir.

Y fue increíble. Además de vivir una temporada maravillosa, volví con una decisión tomada: ir a por ello y estudiar diseño de moda.


El miedo no había desaparecido, claro. El paso seguía pareciéndome incierto, pero entendí a tiempo que esperar a no tener miedo era una manera bastante eficaz de seguir aplazándolo.

Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo. Y si tienes miedo, pues se hace con miedo.

Trabajo en moda, publi y ficción desde 2020.

Ya estudiando diseño de moda, empecé a currar de estilista y, desde entonces, he trabajado principalmente en estilismo y vestuario. Y he aprendido que buena parte de lo que hace que en un rodaje todo funcione se decide mucho antes de llegar a set.

Hay una propuesta creativa que construir, un presupuesto que respetar, compras que hacer, fittings que resolver, alternativas que preparar por si algo cambia y devoluciones que controlar. Cuanto mejor llegue resuelta esa parte, más espacio queda para disfrutar y fluir en set.

El set también me ha enseñado a trabajar con otros profesionales, defender una decisión cuando hace falta, escuchar cuando otra persona ha visto algo que yo no había visto y saber reaccionar con rapidez ante cualquier imprevisto.

Preparación primero. Y en set, opciones. Siempre opciones.

Psicología, Diseño de Moda y currar en set resulta que tenían bastante que ver.

El Diseño de Moda me aportó el conocimiento de la prenda desde dentro, cómo se piensa, cómo se construye y qué decisiones hacen que una idea termine convirtiéndose en algo que alguien puede vestir.

La psicología me enseñó a observar otra parte, qué códigos percibimos cuando vemos una prenda sobre alguien, qué proyecta hacia fuera y qué puede hacer sentir a quien la lleva cuando se encuentra con su cuerpo, su actitud y su personalidad.

Y el set me ha enseñado a hacer que las ideas funcionen fuera del papel, con un equipo, unos tiempos, un presupuesto y un proyecto que tiene que salir adelante.

Ahora puedo entrar en el proyecto mucho antes.

Todo este recorrido me permite trabajar en diferentes momentos de un proyecto.

Puedo incorporarme cuando todavía se está construyendo el universo estético de una marca y participar en el diseño de una colección. También puedo entrar cuando las prendas ya existen y llega el momento de decidir cómo mostrarlas, desde la dirección de imagen, el estilismo o la propuesta visual de campaña, según lo que necesite el proyecto.

No todos los proyectos me necesitan en el mismo punto.

Mi trabajo empieza donde puedo aportar de verdad.

Ahora toca dar otro paso y trabajar cada vez más con marcas de moda, sin dejar atrás publi y ficción, donde he construido buena parte del oficio que hoy llevo conmigo.

Años de diseño, estilismo y set me han enseñado a mirar un proyecto desde más de un lugar, entender qué necesita y llevar mi parte bien resuelta hasta donde tenga que llegar. Si eso es lo que buscas, hablamos.

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A los dieciocho, estudiar moda era una inversión demasiado grande.

A los veintiocho tomé la decisión y dejé de posponerlo.

No fue un arrebato ni una historia de vocación repentina.

La moda llevaba conmigo desde mucho antes, pero durante años la traté como una posibilidad demasiado incierta y, quizá, demasiado bonita para creer del todo que podía hacerla realidad.

Mientras tanto, estudié psicología y trabajé durante ocho años en IKEA.

Hasta que me di cuenta de que ese trabajo estable no era lo que quería para mí (aunque adoraba IKEA y siempre adoraré IKEA, solo tienes que darte una vuelta por mi casa) y me fui a viajar durante un año. Necesitaba salir de lo conocido y decidir, esta vez con un poco menos de cabeza y un poco más de corazón, cómo quería seguir.

Y fue increíble. Además de vivir una temporada maravillosa, volví con una decisión tomada: ir a por ello y estudiar diseño de moda.


El miedo no había desaparecido, claro. El paso seguía pareciéndome incierto, pero entendí a tiempo que esperar a no tener miedo era una manera bastante eficaz de seguir aplazándolo.

Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo. Y si tienes miedo, pues se hace con miedo.

Trabajo en moda, publi y ficción desde 2020.

Ya estudiando diseño de moda, empecé a currar de estilista y, desde entonces, he trabajado principalmente en estilismo y vestuario. Y he aprendido que buena parte de lo que hace que en un rodaje todo funcione se decide mucho antes de llegar a set.

Hay una propuesta creativa que construir, un presupuesto que respetar, compras que hacer, fittings que resolver, alternativas que preparar por si algo cambia y devoluciones que controlar. Cuanto mejor llegue resuelta esa parte, más espacio queda para disfrutar y fluir en set.

El set también me ha enseñado a trabajar con otros profesionales, defender una decisión cuando hace falta, escuchar cuando otra persona ha visto algo que yo no había visto y saber reaccionar con rapidez ante cualquier imprevisto.

Preparación primero. Y en set, opciones. Siempre opciones.

Psicología, Diseño de Moda y currar en set resulta que tenían bastante que ver.

El Diseño de Moda me aportó el conocimiento de la prenda desde dentro, cómo se piensa, cómo se construye y qué decisiones hacen que una idea termine convirtiéndose en algo que alguien puede vestir.

La psicología me enseñó a observar otra parte, qué códigos percibimos cuando vemos una prenda sobre alguien, qué proyecta hacia fuera y qué puede hacer sentir a quien la lleva cuando se encuentra con su cuerpo, su actitud y su personalidad.

Y el set me ha enseñado a hacer que las ideas funcionen fuera del papel, con un equipo, unos tiempos, un presupuesto y un proyecto que tiene que salir adelante.

Ahora puedo entrar en el proyecto mucho antes.

Todo este recorrido me permite trabajar en diferentes momentos de un proyecto.

Puedo incorporarme cuando todavía se está construyendo el universo estético de una marca y participar en el diseño de una colección. También puedo entrar cuando las prendas ya existen y llega el momento de decidir cómo mostrarlas, desde la dirección de imagen, el estilismo o la propuesta visual de campaña, según lo que necesite el proyecto.

No todos los proyectos me necesitan en el mismo punto.

Mi trabajo empieza donde puedo aportar de verdad.

Ahora toca dar otro paso y trabajar cada vez más con marcas de moda, sin dejar atrás publi y ficción, donde he construido buena parte del oficio que hoy llevo conmigo.

Años de diseño, estilismo y set me han enseñado a mirar un proyecto desde más de un lugar, entender qué necesita y llevar mi parte bien resuelta hasta donde tenga que llegar. Si eso es lo que buscas, hablamos.

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